Medicina

Papa Francisco canonizará en octubre a los niños mártires de Tlaxcala

Papa Francisco canonizará en octubre a los niños mártires de Tlaxcala

- La ceremonia de canonización de los llamados "niños mártires de Tlaxcala", Cristóbal, Antonio y Juan, se realizará el próximo 15 de octubre en la Plaza de San Pedro. Los confirmó este jueves 20 de abril el papa Francisco durante Consistorio Ordinario Público para la canonización de los beatos, que tuvo lugar hoy en el Palacio Apostólico Vaticano con la presencia de los cardenales residentes en Roma.

Decidió que en esa misma fecha sean canonizados los beatos André de Soveral, Ambrósio Francisco Ferro, presbíteros, y Mateus Moreira, junto con otros 27 compañeros, martirizados en 1645 en Río Grande do Norte, Brasil.

El Papa Francisco y los cardenales incluyeron también la canonización del sacerdote escolapio Faustino Míguez, fundador del Instituto Calasanzio de las Hijas de la Divina Pastora, así como de Ángelo de Acri, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos.

El papa Juan Pablo II les beatificó el 5 de marzo de 2000 en la basílica de San Pedro.

La historia de los niños de Tlaxcala es que se convirtieron al cristianismo durante los primeros años de la evangelización en la Nueva España, por lo que son considerados los primeros mártires de todo el continente americano.

Cristóbal, también llamado "Cristobalito", nació en Atlihuetzia, Tlaxcala. Tras una discusión, el niño empezó a romper los ídolos paganos de su padre, y en represalia éste lo molió a golpes y luego lo arrojó a una hoguera, provocándole la muerte.

Juan y Antonio nacieron en Tizatlán, Tlaxcala, y fueron evangelizados por los primeros frailes franciscanos que llegaron a esa zona.

Ellos decidieron acompañar a unos frailes en una expedición a Oaxaca, para ayudar como intérpretes ante otros indígenas. Días después Cristóbal murió. En Cuauhtinchán, Puebla, fueron atacados por algunos lugareños mientras recogían los ídolos de barro.

Los cadáveres de ambos fueron arrojados en un terreno cerca de Tecalco, pero fueron recuperados y trasladados a Tepeaca, donde recibieron cristiana sepultura.