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El Frente Amplio se solidarizó con "el compañero" Lula Da Silva

El Frente Amplio se solidarizó con

La defensa del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva presentó ante el juez Sergio Moro, quien lo condenó esta semana a nueve años y medio de prisión por corrupción, la primera apelación contra esa sentencia, según publicó este sábado (15.07.2017) el periódico "Folha de Sao Paulo".

Lula fue condenado a 9 años y 6 meses de prisión por corrupción y lavado de dinero en un caso que involucra a un apartamento tríplex en la ciudad de Guarujá.

Bolsonaro, igual que Doria, valoró positivamente la condena contra Lula, quizá anticipando ambos una eventual batalla en las urnas.

La defensa del ex presidente, el propio Lula y los simpatizantes del Partido de los Trabajadores, aducen que el fallo de Moro tiene como objetivo retirarlo de la contienda electoral de octubre del próximo año.

En este sentido, César Bunster explicó que esta condena a Lula se dicta con escasas pruebas y en una maniobra política que está buscando frenar el proceso reformador y progresista que podría retomarse con la elección del ex presidente Da Silva en 2018.

Los dirigentes y simpatizantes de la izquierda que le rodeaban sonreían a sabiendas de que no tienen un plan B. Lo apostaron todo a Lula y ahora asumirán con todas las consecuencias a un candidato "con un problema jurídico", como dijo el ex Presidente. "No tendría condiciones para gobernar". Al mismo tiempo, Dilma Rousseff fue impugnada y destituida por gestionar de forma ilegal el presupuesto federal.

El gigante sudamericano está sumido en la recesión, que condujo a una contracción de -7,4% del Producto Interno Bruto (PIB) en los dos últimos años.

Por otro lado, el presidente también es investigado por obstaculizar la operación Lava Jato a través del dictado de medidas legislativas y el control del nombramiento de comisarios de policía que conducían estas indagaciones. Como en el caso de Temer, también las denuncias contra Lula están relacionadas con esa megacausa destapada hace más de tres años y bautizada con ese nombre, "Lavado de autos", por un local de ese tipo donde empezaron las investigaciones.

La condena del expresidente así como la del poderoso empresario Odebrecht constituyen un mensaje de que la Justicia brasileña está empeñada en acabar con la cultura de impunidad prevaleciente en el país, la que se ha acentuado durante los gobiernos de la izquierda populista liderada por el PT. Pese a la crisis de confianza en el Gobierno y la clase política, los cimientos institucionales del país permanecen intactos, en particular la Justicia, que continúa batallando contra las dominantes élites políticas, demostrando la clase de autonomía que se espera en una democracia que funciona. "(.) No hubo ninguna evidencia creíble de culpa, mientras que las pruebas aplastantes de su inocencia (de Lula) son ignoradas descaradamente", aseguró. "Y por esa creencia en el Estado de derecho y en la Justicia es que la Justicia no puede mentir, no puede tomar decisiones políticas", aseveró, el exmandatario antes de anunciar que emprenderá acciones legales contra la sentencia y contra la prensa que lo acusa de corrupto.